Su búsqueda escuelas de salud pública retorno 179 resultados en 18 página(s).
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Marcia Hills
,
Jennifer Mullett
,
Simon Carroll
Vol 21(2/3) Febrero-marzo / February-March 2007 125-135
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Objectives. Health care systems throughout the world are in the process of restructuring and reforming their health service delivery systems, reorienting themselves to a primary health care (PHC) model that uses multidisciplinary practice (MDP) teams to provide a range of coordinated, integrated services. This study explores the challenges of putting the MDP approach into practice in one community in a city in Canada.
Methods. The data we analyzed were derived from a community-based participatory action research (CBPAR) project, conducted in 2004, that was used to enhance collaborative MDP
in a PHC center serving a residential and small-business community of 11 000 within a
medium-sized city of approximately 300 000 people in Canada. CBPAR is a planned, systematic
approach to issues relevant to the community of interest, requires community involvement,
has a problem-solving focus, is directed at societal change, and makes a lasting contribution
to the community. We drew from one aspect of this complex, multiyear project aimed
at transforming the rhetoric advocating PHC reform into actual sustainable practices. The
community studied was diverse with respect to age, socioeconomics, and lifestyle. Its interdisciplinary
team serves approximately 3 000 patients annually, 30% of whom are 65 years or
older. This PHC center’s multidisciplinary, integrated approach to care makes it a member of
a very distinct minority within the larger primary care system in Canada.
Results. Analysis of practice in PHC revealed entrenched and unconscious ideas of the limitations
and boundaries of practice. In the rhetoric of PHC, MDP was lauded by many. In practice,
however, collaborative, multidisciplinary team approaches to care were difficult to achieve.
Conclusions. The successful implementation of an MDP approach to PHC requires moving
away from physician-driven care. This can only be achieved once there is a change in the
underlying structures, values, power relations, and roles defined by the health care system and
the community at large, where physicians are traditionally ranked above other care providers.
The CBPAR methodology allows community members and the health-related professionals
who serve them to take ownership of the research and to critically reflect on iterative cycles of
evaluation. This provides an opportunity for practitioners to implement relevant changes
based on internally generated analyses.
Investigación-acción participativa basada en la comunidad: transformación de la práctica multidisciplinaria en atención primaria de salud
Objetivos. Los sistemas de salud de todo el mundo se encuentran en un proceso de
reestructuración y reforma de sus sistemas de prestación de servicios, reorientándose
hacia el modelo de atención primaria de salud (APS) que utiliza equipos de consultorios
multidisciplinarios (CMD) para brindar un conjunto de servicios coordinados e
integrados. En este estudio se exploran los retos de poner en práctica el enfoque de
CMD en una comunidad urbana de Canadá.
Métodos. Los datos analizados se tomaron de un proyecto de investigación-acción
participativa basada en la comunidad (IAPBC) llevado a cabo en 2004. Su objetivo era
perfeccionar un CMD colaborativo en un centro de APS que atiende a una comunidad
de 11 000 personas, compuesta por una zona residencial y pequeños negocios, en una
ciudad canadiense de aproximadamente 300 000 personas. La IAPBC permite abordar
de manera planificada y sistemática problemas importantes para la comunidad en
cuestión, requiere la participación de la comunidad, se enfoca hacia la solución de los
problemas, se dirige a lograr cambios en la sociedad y hace contribuciones duraderas
a la comunidad. Se partió de un aspecto de este complejo proyecto de varios años,
para transformar la defensa retórica de la reforma de la APS en una práctica real y
sustentable. La comunidad estudiada era diversa en cuanto a la edad, las características
socioeconómicas y los estilos de vida. Su equipo multidisciplinario atendía aproximadamente
a 3 000 pacientes al año, 30% de los cuales tenían 65 años o más. Gracias
a su enfoque multidisciplinario e integrado con respecto a la atención, este centro
de APS pasó a formar parte de un selecto grupo dentro del extenso sistema de atención
primaria de Canadá.
Resultados. El análisis del trabajo de APS puso de manifiesto ideas arraigadas e inconcientes
acerca de los límites y las limitaciones de la atención prestada. En el sentido
retórico de la APS, el CMD era elogiado por muchos. En la práctica, sin embargo,
era difícil lograr el enfoque de equipo colaborativo multidisciplinario.
Conclusiones. La exitosa implementación de un enfoque de CMD en la APS exige
apartarse del estilo de atención centrada en el médico. Esto sólo puede lograrse
cuando cambian las estructuras subyacentes, los valores, las relaciones de poder y los
papeles a desempeñar, definidos por los sistemas de salud y la comunidad en general,
donde los médicos tienen tradicionalmente una posición por encima de la de otros
proveedores de atención sanitaria. La metodología de IAPBC permite a los miembros
de la comunidad y a los profesionales relacionados con la salud que los atienden apropiarse
de la investigación y reflejarse críticamente en ciclos iterativos de evaluación.
Esto ofrece a los médicos una oportunidad de implementar cambios importantes basados
en análisis generados internamente.
Vida Chile 1998-2006: resultados y desafíos de la política de promoción de la salud en Chile
Judith Salinas
,
Anselmo Cancino
,
Sergio Pezoa
,
Fernando Salamanca
,
Marina Soto
Vol 21(2/3) Febrero-marzo / February-March 2007 136-144
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The Vida Chile program: results and challenges with health promotion policy in Chile, 1998–2006
The Government of Chile has placed a high priority on health promotion. This is evident in the advances made through its National Plan for Health Promotion (Plan Nacional de Promoción de la Salud) and the Vida Chile National Council for Health Promotion (Consejo Nacional para la Promoción de la Salud Vida Chile). Chaired by the minister of health, Vida Chile is made up of 28 public and private institutions from around the country. Vida Chile has a network of local councils that have been established in the country’s comunas (communes, or local-level divisions of the country’s provinces) and that include government officials and representatives of local societal and community organizations and private businesses. This report details the methods used to evaluate the National Plan as well as provides a preliminary assessment of the technical and financial results for the 1998–2006 period. Coverage indicators (number of participants; number of accredited health-promoting schools, workplaces, and universities; and number of health promotion events) and the extent of strategy implementation were used to measure the success of the program. Health promotion activities grew markedly during this period. Among the notable accomplishments were the following four: (1) 98% of the communes now have their own community health promotion plan and intersectoral Vida Chile committee to implement the plan, (2) there has been an increase in societal and community groups involved in the health promotion strategies, (3) 34% of the primary and secondary schools have become accredited health-promoting schools, and (4) approximately 20% of the total population benefited directly from community-health-plan activities in 2006. The average per capita cost of the community health plans’ activities in 2006 was US$ 6.60. The two most important factors that facilitated the operation of the local health promotion plans were participation by community and societal groups and having an adequate budget for the local activities. Hindering factors included a lack of time and/or human resources to devote to health promotion, a geographically dispersed population, and difficulty in accessing the activities.
La prioridad política otorgada por el Gobierno de Chile a la promoción de la salud se expresa en el desarrollo alcanzado por el Consejo Vida Chile y su Plan Nacional de Promoción de la Salud (PNPS). En este artículo se presenta el modelo evaluativo del PNPS chileno y sus principales resultados preliminares en el ámbito técnico y económico en el período 1998–2006. Para medir los resultados de las metas de proceso se utilizaron indicadores de cobertura (número de personas, de espacios promotores de la salud y de actividades) y del grado de cumplimiento de las estrategias. El número de actividades durante el período aumentó significativamente; 98% de los municipios del país cuentan con un plan comunal de promoción y un comité Vida Chile, que surge como instancia de trabajo intersectorial y ejecutora del Plan Comunal de Promoción; se incrementó el número de organizaciones sociales incorporadas a las estrategias de promoción de la salud; 34% de los establecimientos de educación del país (preescolar, básica y media) resultaron acreditadas como entidades promotoras de la salud; y aproximadamente 20% de la población total del país de todos los grupos de edad recibió beneficios directos de los planes comunales de promoción en 2006, entre otros logros. El costo total anual per capita de los planes comunales ascendió a $US 6,60. Los principales factores facilitadores identificados fueron contar con la participación de las organizaciones sociales y redes comunitarias y disponer de un presupuesto adecuado para el plan comunal. Los factores obstaculizadores más frecuentes fueron la falta de tiempo o de recursos humanos para la promoción, la dispersión geográfica de la población y los problemas de accesibilidad a las actividades. Se hacen recomendaciones para la aplicación y el mejoramiento de los programas de promoción de la salud en la comunidad.
Beyond vectors and vessels: reflections on women and primary health care reform in Canada
Ann Pederson
,
Lissa Donner
Vol 21(2/3) Febrero-marzo / February-March 2007 145-154
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The future of primary health care (PHC) has been the topic of intense debate and discussion in Canada. In 2003, Canada’s First Ministers (the Prime Minister and the Provincial and Territorial Premiers) adopted the Accord on Health Care Renewal (1). PHC was one of five priority-action areas named in the Accord. However, the Accord was adopted by a federal Liberal government that was subsequently replaced, in early 2006, by a minority Conservative one. The new government did not identify PHC renewal as one of its top priorities, despite the existence of the Accord. The Primary Health Care Transition Fund (PHCTF), initiated in 2000 to support innovations in PHC practice, also completed its funding of projects in 2006. Evaluations of those projects and the overall initiative are underway. These developments raise questions about the future of PHC reform in Canada at the level of the federal government; however, they do not diminish the importance of PHC reform to the provincial and territorial governments, which are constitutionally responsible for the delivery of health services. Further, the issues that the Accord was intended to address—challenges to the PHC, stimulating innovations, and naming PHC as a cornerstone of the Canadian health care system—remain concerns of health care providers, patients, and managers alike. Moreover, the question of concern here—the lack of gender sensitivity in overall package of reforms—remains a problem despite the change in government.
Más allá de vectores y portadoras: reflexiones sobre la mujer y la reforma de la atención primaria de salud en Canadá
La reforma de la atención primaria de salud (APS) tradicional en Canadá está enfocada en la modificación del proceso de pago a los médicos y en el perfeccionamiento de la eficiencia organizacional. Aunque algunos de los cambios propuestos benefician a las mujeres, puede que otros no. Es necesario hacer un análisis explícito de género de los diversos modelos de reforma de la APS. Como las mujeres y los hombres tienen desiguales necesidades de salud y utilizan los servicios de salud de manera diferente, las reformas que tomen en cuenta estas diferencias serán más eficaces. Además, un enfoque más amplio al implementar la APS, que esté más cerca del espíritu de la Declaración de Alma-Ata e incorpore un análisis basado en el género, aumentará la eficacia de la APS con relación a las mujeres en Canadá.
Health sector challenges and responses beyond the Alma-Ata Declaration: a Caribbean perspective
Jasneth Mullings
,
Tomlin J. Paul
Vol 21(2/3) Febrero-marzo / February-March 2007 155-163
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Primary health care (PHC) is defined as “essential health care based on practical, scientifically sound, and socially acceptable methods and technology made universally accessible to individuals and families in the community through their full participation and at a cost that the community and country can afford to maintain at every stage of their development in the spirit of self-reliance and selfdetermination” (1). Its effectiveness is also a measure of the extent to which the availability of resources, successful integration with other sectors (e.g., education, agriculture), and a broad-based community partnership is achieved (2, 3).
Retos y respuestas del sector salud más allá de la Declaración de Alma-Ata: una perspectiva caribeña
Al igual que el resto del mundo, el Caribe ha sido testigo del drástico paso de las enfermedades nutricionales y transmisibles a las enfermedades no transmisibles y crónicas. No obstante, en el Caribe este cambio ha coincidido con una nueva dinámica, creada por la emergencia de enfermedades transmisibles —como la infección por el VIH/sida— junto con los problemas relacionados con el envejecimiento, las enfermedades cardiovasculares, la violencia y las lesiones, entre otros. En este artículo se hace una revisión de la historia de la atención sanitaria en el Caribe, los retos y enfoques del sector salud y la nueva orientación en la atención primaria de salud (APS). Las observaciones se basan en trabajos publicados. En el Caribe, la Declaración de Alma-Ata sirvió como importante punto de giro y ofreció orientación, apoyo y dirección a medida que los países perfilaban sus servicios de salud para satisfacer sus necesidades. La creatividad y el ingenio surgieron como rasgos distintivos del enfoque caribeño en la reestructuración de la APS, ante los retos económicos, sociales, culturales, de recursos humanos y de políticas que enfrentaban. El fortalecimiento de de la capacidad institucional, la extensión de los programas sociales, los esquemas nacionales de seguros de salud, los programas específicos de promoción de salud y la ampliación de la investigación en apoyo al desarrollo de políticas continúan evidenciando el esfuerzo caribeño para responder a los cruciales retos epidemiológicos. A pesar de esos retos, se han establecido alianzas dentro y fuera del Caribe. Además, la Carta del Caribe para la Promoción de la Salud ha servido como elemento crítico para el desarrollo de la APS.
Atención primaria orientada a la comunidad: un modelo de salud pública en la atención primaria
Jaime Gofin
,
Rosa Gofin
Vol 21(2/3) Febrero-marzo / February-March 2007 177-185
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Community-oriented primary care: a public health model in primary care
The community-oriented primary care (COPC) model strives to efficiently distribute, organize, and systematize existing health care resources. In addition to promoting healthy lifestyles within the community, the COPC model enables the health care team and the community to cooperate in identifying and prioritizing health issues. Together they develop and implement prevention and treatment plans for those priority areas. With COPC, the health services assume responsibility for the health of a defined population. The health services not only treat diseases but also develop programs for health promotion, protection, and maintenance. Taking this approach, COPC integrates individual and family clinical care with public health, reflecting the spirit of the International Conference on Primary Health Care held in Alma-Ata in 1978. COPC is a systematic process, with flexible principles and methodologies that can be modified to meet the specific challenges of any health care team and community. An analysis of various countries’ experiences with COPC shows that applying the model appropriately can improve the general health status of the community and its members.
En los servicios de atención primaria ocurre el primer contacto entre las personas y los trabajadores de la salud. Sin embargo, las características de estos servicios, la gama de sus actividades, sus logros y las barreras para acceder a ellos varían de un país a otro de acuerdo con el sistema de servicios de salud establecido y el contexto socioeconómico, cultural y político imperante. El interés y las acciones relacionados con la atención primaria de salud (APS) en el mundo aumentaron substancialmente a partir de la Conferencia Internacional sobre APS, celebrada en Alma-Ata en 1978. Sin embargo, las decisiones políticas adoptadas y los cambios en su organización han tenido una evolución dispar. En efecto, en respuesta a la Declaración de Alma-Ata se desarrollaron diferentes modelos de APS, los cuales generaron interrogantes en cuanto a su eficacia para mejorar el estado de salud de la comunidad.
Graciela Etchegoyen
,
José María Paganini
Vol 21(4) Abril / April 2007 223-230
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The relationship between socioeconomic factors and maternal and infant health programs in 13 Argentine provinces
Objectives. To analyze the relationship between maternal and infant health and socioeconomic,
cultural, and sanitation factors in Argentina; to evaluate how health program
quality affects the primary health indicators for mothers and infants.
Methods. This is a cross-sectional study with multiple variables. The authors studied
six indicators for maternal and infant health: rates for maternal, infant, neonatal,
and postneonatal mortality; the percentage of newborns with low birthweight; and
the percentage of premature newborns. The study was conducted in 79 administrative
units in 13 provinces that represent different geographic regions of Argentina.
They included (1) the provinces of Salta and Jujuy in northwest Argentina; (2) the
provinces of Córdoba, Santa Fe, and Buenos Aires in central Argentina; (3) the provinces
of Entre Ríos and Misiones in the Mesopotamia or northeast region; (4) the
provinces of San Luis, San Juan, and Mendoza in the Cuyo or northwest, Andean region;
and (5) the provinces of Neuquén, Río Negro, and Chubut in the south. The explanatory
variable in the study was the quality of health programs, controlled by socioeconomic,
cultural, and sanitation factors in 1999 and 2000. The definition of
program quality (“poor,” “average,” “good,” and “very good”) was based on quantitative
and qualitative analysis of selected variables such as policies, organization, and
procedures as determined by the investigators. Documentation was obtained from
secondary official sources. The investigators interviewed 117 health system managers
(including supervisors of provincial and local health programs, administrators of maternal
and child health programs, and hospital directors), who provided information
on characteristics and indicators of the health programs.
Results. There were marked geographic differences in the levels of maternal and infant
health, medical care, and socioeconomic, cultural, and sanitation factors. Only
10.0% of health programs were classified as “very good,” 35.4% as “good,” 31.6% as
“average,” and 23.0% as “poor.” There was a significant correlation (P < 0.05) between
rates of infant and postneonatal mortality and adverse socioeconomic circumstances.
There was also a significant correlation between the percentage of low birthweight infants
and the quality of health programs.
Conclusions. There are clear disparities in the level of maternal and infant health
care in different administrative units in Argentina. The infant mortality rate was associated
with variations in socioeconomic, cultural, and sanitation factors and with
the quality of health programs. Health programs improved infant health when appropriately
implemented, even in adverse socioeconomic and sanitation conditions.
Objetivos. Analizar la relación entre la salud maternoinfantil y los factores determinantes
socioeconómicos, culturales y sanitarios y evaluar el efecto de la calidad de los programas de
salud sobre los principales indicadores de salud maternoinfantil.
Métodos. Estudio analítico de corte transversal con múltiples variables. Se estudiaron seis
indicadores maternoinfantiles: las tasas de mortalidad materna, infantil, neonatal y posneonatal y los porcentajes de bajo peso al nacer y de prematuros. El estudio se realizó en 79 unidades administrativas de 13 provincias argentinas distribuidas en las cuatro principales regiones del país: Norte (Salta, Jujuy y Misiones), Centro (Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires), Litoral (Entre Ríos), Cuyo (San Luis, San Juan y Mendoza) y Sur (Neuquén, Río Negro y Chubut).
Como variable explicativa se utilizó la calidad de los programas de salud, controlada por los
factores determinantes socioeconómicos, culturales y sanitarios (período 1999–2000). La calidad de los programas (mala, regular, buena y muy buena) se basó en el análisis cuantitativo y cualitativo de variables seleccionadas de políticas, organización y procesos, según el juicio consensuado de los investigadores. La información documental se obtuvo de fuentes oficiales secundarias
y las características e indicadores de los programas de salud se derivaron de las entrevistas
a 117 referentes clave.
Resultados. Se encontraron marcadas diferencias geográficas en el nivel de salud maternoinfantil,
la atención médica y los factores condicionantes de la salud. Solo 10,0% de los programas
de salud fueron calificados como muy buenos, 35,4% como buenos, 31,6% como regulares
y 23,0% como malos. Se encontró una correlación significativa (P < 0,05) entre las tasas
de mortalidad infantil y posneonatal y la condición socioeconómica desfavorable y entre las
tasas de mortalidad infantil y neonatal y el porcentaje de bajo peso al nacer, por un lado, y la
calidad de los programas por el otro.
Conclusiones. En Argentina, el nivel de salud maternoinfantil muestra marcadas diferencias
entre las unidades administrativas. La tasa de mortalidad infantil estuvo asociada con las variaciones
de los factores determinantes socioeconómicos, culturales y sanitarios y con la calidad de
los programas de salud. Estos últimos mejoraron los niveles de salud infantil cuando se implementaron
adecuadamente, incluso en condiciones socioeconómicas y sanitarias desfavorables.
La salud en Cuba y los Objetivos de Desarrollo del Milenio
Manuel Franco
,
Joan F. Kennelly
,
Richard S. Cooper
,
Pedro Ordúñez-García
Vol 21(4) Abril / April 2007 239-250
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Health in Cuba and the Millennium Development Goals
The first assessments of the Millennium Development Goals of the United Nations have been completed, and deliberations about world health are increasing. Now is an appropriate time to consider the case of Cuba, which has functioned under difficult conditions for many years, and followed its own path. Cuba’s health indicators are much better than might be expected considering its level of income; in many cases the indicators compare to those of industrialized countries. These results should be viewed as the product of a well-defined strategy and the use of essential public health principles rather than as the accumulation of better numbers. The Cuban experience demonstrates that a population’s health can improve in even the most adverse economic conditions. This is attainable when sound public health practices are implemented under the principle that health is a basic right and therefore a national priority. An understanding of the Cuban public health system can help other low-income countries adapt these practices to their own conditions and meet the Millennium Development Goals. If this were to occur, there would be substantial improvement in the world’s health.
La salud es una de las áreas clave para el progreso y ocupa un lugar destacado entre los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), adoptados en 2000 por acuerdo de 189 estados (1). Por su importancia, la Organización Panamericana de la Salud los ha incorporado a sus metas estratégicas (cuadro 1) y realiza controles periódicos sobre la marcha de su consecución (2). El debate sobre los ODM ha crecido tras las primeras evaluaciones de los objetivos relacionados con la salud, ya que las poblaciones pobres de todas las regiones del mundo continúan mostrando elevadas tasas de mortalidad infantil y materna y sufriendo enfermedades como el paludismo, la tuberculosis y el VIH/sida (3), a las que más recientemente se han incorporado las enfermedades crónicas (4). El desafío es formidable, porque se trata de países con un bajo desarrollo de su infraestructura sanitaria (5) y elevadas prevalencias de enfermedades que desde hace tiempo se pueden controlar (6–8).
María Magdalena Herrera Vázquez
,
Nuria Rodríguez Ávila
,
Carme Nebot Adell
,
Hernán Montenegro
Vol 21(5) Mayo / May 2007 261-273
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A network to promote health systems based on primary health care in the Region of the Americas
Objectives. To identify the relational components of an international network of organizations
that provide technical and financial assistance to promote the development of
health systems based on primary health care in the countries of the Region of the Americas;
to analyze the linkages that would allow the collaborating partners of the Pan
American Health Organization (PAHO) to work together on health issues; and to determine
the basic theoretical elements that can help to develop action strategies that support
advocacy efforts by a network.
Methods. This was a qualitative and quantitative cross-sectional study based on identifying
key informants and on analyzing social networks. Ethnographic and relational information
from 46 international organizations was collected through a self-administered
semistructured questionnaire. From 46 international health cooperation organizations,
29 decisionmakers from 29 organizations participated (63.0% response rate). The structure
and the strength of the network was evaluated in terms of density, closeness, clustering,
and centralization. The statistical analysis was done using computer programs
that included UCINET, Pajek, and Microsoft Access.
Results. We found a structurally centralized theoretical network, whose nodes were
clustered into four central subgroups linked by a shared vision. The leadership, influence,
and political interests reflected the formal and technical-cooperation linkages, the
formal support for health systems based on primary health care, and the flow of resources
being more often technical ones than financial ones.
Conclusions. The interorganizational relational components and the social-action ties
that were identified could help in the development and consolidation of a thematic network
for advocacy and for the management of technical and financial assistance that
supports primary health care in the Americas. The linkages for joint action that were
identified could advance international cooperation in developing health systems based
on primary health care, once PAHO formulates clear implementation strategies and
takes a leadership position in mobilizing financial resources and in creating informal
and interpersonal linkages for action.
Objetivos. Identificar los componentes relacionales de una red internacional de organizaciones
de cooperación técnica y financiera que promueva el desarrollo de sistemas de salud basados
en la atención primaria de salud (APS) en los países de la Región; analizar los vínculos
de acción social para la cooperación en salud entre los socios colaboradores de la Organización
Panamericana de la Salud (OPS); y determinar los elementos teóricos básicos que pueden contribuir
a desarrollar estrategias de acción que respalden la abogacía en red.
Métodos. Estudio transversal cualitativo y cuantitativo basado en la identificación de informantes
clave y el análisis de redes sociales. Se colectó información etnográfica y relacional de 46
organizaciones internacionales mediante un cuestionario semiestructurado autoaplicado. Participaron
29 tomadores de decisión pertenecientes a 29 organizaciones de cooperación internacional
en salud (tasa de respuesta: 63,0%). La estructura y solidez de la red se evaluó mediante la
densidad, la distancia, la transitividad y la centralización de los nodos. El análisis estadístico se
realizó mediante los programas informáticos UCINET, PAJEK y MS Access, entre otros.
Resultados. Se identificó una red teórica estructuralmente centralizada, cuyos nodos aglutinados
en cuatro subgrupos centrales se vincularon en una visión compartida. El liderazgo,
la influencia y los intereses políticos reflejaron los vínculos cooperativos de tipo formal y técnico
y el apoyo formal a favor de la propuesta, con el predominio del flujo de recursos técnicos
sobre los financieros.
Conclusiones. Los componentes relacionales interorganizacionales y los vínculos de acción
social identificados pueden influir positivamente en la conformación y consolidación de una
red temática de abogacía y gestión para la cooperación técnica y financiera en apoyo a la APS
en la Región de las Américas. Los vínculos de acción identificados pueden favorecer la cooperación
internacional en el desarrollo de sistemas de salud basados en la APS, una vez que la
OPS formule estrategias de implementación claras y tome el liderazgo para movilizar recursos
financieros y generar vínculos de acción informal e interpersonal.
Gender and health inequalities among adolescents and adults in Brazil, 1998
Rita Barradas Barata
,
Márcia Furquim de Almeida
,
Cláudia Valencia Montero
,
Zilda Pereira da Silva
Vol 21(5) Mayo / May 2007 320-327
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Objectives. To assess the extent of gender inequalities in health status and health services
utilization among adolescents and adults in Brazil.
Methods. A representative sample of 217 248 individuals from 15 to 64 years of age was
obtained from the National Household Sample Survey (Pesquisa Nacional de Amostras por
Domicilios, PNAD) conducted in 1998 by the Brazilian Institute of Geography and Statistics
and funded by the Ministry of Health. The study focused on three outcome variables (selfassessed
health status, medical visits, and hospitalizations (except childbirth)) and five exposure
variables (age, gender, ethnicity, income, and education). Unconditional logistic regression
and Mantel-Haenszel stratified analysis was employed. Prevalence rate ratios were
calculated for each stratum. Confidence intervals were calculated using the Taylor series, with
a 95% confidence interval (95% CI).
Results. Women were more likely to report fair or poor health than men (odds ratio (OR) =
1.33; 95% CI: 1.31.1.35). Gender disparities were significant for all ages, household income
brackets, and education levels, and were always unfavorable to women (1.17 . OR . 1.44).
Gender disparities for medical visits were higher for those in good health; tended to fall as age,
income, and education increased; and were always favorable for women (1.12 . OR . 2.06).
Gender disparities in hospitalization rates decreased with age, varied according to income and
education level in each age group, and were always favorable for women (1.16 . OR . 1.66).
Conclusions. The difference in self-reported health status for men and women became even
greater after adjusting for socioeconomic variables, suggesting that poorer women have more
pronounced, relative differences than men do. The impact of structural determinants, such as
education and income, is considerably smaller than the social construct of gender, although the
former are more important predictors. Women use health services more often than men do, which is consistent with their health needs. However, medical visit rates show an inverse relationship to health care needs, suggesting an inequitable access to outpatient care, mainly preventive care.
Desigualdades de género y salud en adolescentes y adultos en Brasil, 1998
Objetivos. Evaluar la magnitud de las desigualdades de genero con relacion al estado de
salud y la utilizacion de los servicios de salud en adolescentes y adultos en Brasil.
Metodos. Se tomo una muestra representativa compuesta por 217 248 personas de 15 a 64
anos de edad a partir de la Encuesta Nacional de Muestras de Hogares (Pesquisa Nacional de
Amostras por Domicilios, PNAD), realizada por el Instituto Brasileno de Geografia y Estadisticas
en 1998 con fondos del Ministerio de Salud. El estudio se concentro en tres variables de resultado
(estado autoevaluado de salud, consultas medicas y hospitalizaciones (excepto para el
parto)) y cinco variables de exposicion (edad, sexo, origen etnico, ingresos y educacion). Se utilizo
la regresion logistica incondicional y el analisis estratificado de Mantel-Haenszel. Se calcularon
las razones de las tasas de prevalencia para cada estrato. Los intervalos de confianza
se calcularon mediante la serie de Taylor, con un intervalo de confianza de 95% (IC95%).
Resultados. Las mujeres tuvieron una mayor probabilidad de considerar su salud regular
o mala que los hombres (razon de posibilidades [odds ratio, OR]) = 1,33; IC95%: 1,31 a 1,35).
Las desigualdades segun el sexo fueron significativas para todas las edades y todos los niveles
de ingresos del hogar y de educacion, siempre desfavorables para las mujeres (1,17 .
OR . 1,44). Las desigualdades de genero con relacion a las consultas medicas fueron mayores
en personas con buena salud; presentaron una tendencia a disminuir a medida que aumentaban
la edad, los ingresos y el nivel educacional; y siempre estuvieron a favor de las
mujeres (1,12 . OR . 2,06). Las desigualdades de genero en cuanto a las tasas de hospitalizacion
disminuyeron con la edad, fluctuaron de acuerdo con los ingresos y el nivel educacional
en cada grupo de edad y siempre estuvieron a favor de las mujeres (1,16 . OR . 1,66).
Conclusiones. Las diferencias en cuanto al estado autoinformado de salud en hombres y
mujeres aumentaron despues de ajustar por las variables socioeconomicas, lo que indica que
las mujeres mas pobres enfrentan mayores diferencias relativas que los hombres. El impacto
de los factores determinantes estructurales, como la educacion y los ingresos, es considerablemente
menor que los elementos teoricos sociales de genero, aunque los primeros son predictores
mas importantes. Las mujeres utilizan los servicios de salud con mayor frecuencia
que los hombres, lo que es coherente con sus mayores necesidades de atencion sanitaria. No
obstante, las tasas de consultas medicas muestran una relacion inversa con respecto a las necesidades
de atencion sanitaria, lo que indica que no es equitativo el acceso a la atencion ambulatoria,
especialmente a la atencion preventiva.
Juana Sánchez
,
Luis Orozco
,
Jefferson Buendía
,
Gerardo Muñoz
Vol 21(6) Junio / June 2007 335-344
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The validity of a presumptive diagnosis of cutaneous leishmaniasis performed by community health workers in Colombia
Objective. To validate a method for the presumptive diagnosis of cutaneous leishmaniasis
based on the observation of clinical-epidemiological criteria, carried out by
community health workers in three endemic municipalities in Santander, a department
in northeastern Colombia.
Methods. This evaluation study of diagnostic technologies was based on a crosssectional
sampling of suspected cases of cutaneous leishmaniasis in the municipalities
of Rionegro, El Playon, and Landazuri. After being trained, the community health
workers carried out the presumptive diagnoses of cutaneous leishmaniasis between
October 2004 and November 2005. At the time of diagnosis, the health workers also
collected samples for confirmatory diagnosis through Fieldfs stain method, culturing,
and polymerase chain reaction. Four criteria were used to assess the validity of the
presumptive diagnoses carried out by the health workers: sensitivity, specificity, positive
predictive value, and negative predictive value. Replicability among the health
workers was estimated through their observed level of agreement.
Results. According to the laboratory tests, of the 196 patients studied, 33 (16.8%) were negative and 163 (83.2%) were positive. For all the levels of certainty of the clinical diagnosis, the sensitivity was between 52% and 98% (ƒÈ(1, 0) = 39.0%) and the specificity between 9% and 55% (ƒÈ(0, 0) = 14.0%). The area under the receiver operating characteristic curve was 56.5% (95% confidence interval: 45.6% to 67.4%). The proportion of
positive agreement and of negative agreement was 86.3% and 43.5%, respectively.
Conclusions. The sensitivity of the presumptive diagnosis carried out by the health workers surpasses that of the parasitological diagnostic methods generally used in the
three endemic areas, but its specificity is much lower. Even though this approach is
not useful as a diagnostic test for cutaneous leishmaniasis or as a criterion for deciding
to proceed with treatment or not, the method is useful for the active identification
of cases in the community.
Objetivo. Validar el método de diagnóstico presuntivo de leishmaniasis cutánea basado en la
observación de criterios clínico-epidemiológicos, realizado por trabajadores comunitarios en
temas de salud (TCS) en tres municipios endémicos del departamento de Santander, Colombia.
Métodos. Estudio de evaluación de tecnologías diagnósticas basado en un muestreo de corte
transversal de casos sospechados de leishmaniasis cutánea en tres municipios endémicos de
leishmaniasis del departamento de Santander (Rionegro, El Playón y Landázuri). Los TCS
previamente capacitados realizaron el diagnóstico presuntivo de leishmaniasis cutánea entre
octubre de 2004 y noviembre de 2005 y tomaron muestras para el diagnóstico confirmatorio
mediante el método de tinción según Field, el de cultivo y la reacción en cadena de la polimerasa.
Como criterios de validez del diagnóstico presuntivo realizado por los TCS se utilizaron
la sensibilidad, la especificidad y los valores predictivos positivo y negativo. La reproducibilidad
entre evaluadores se estimó mediante la concordancia observada.
Resultados. De los 196 pacientes estudiados, 33 (16,8%) fueron negativos y 163 (83,2%)
fueron positivos según las pruebas de laboratorio. Para todos los grados de certeza del diagnóstico
clínico, la sensibilidad estuvo entre 52% y 98% (k [1,0] = 39,0%) y la especificidad
entre 9% y 55% (k [0,0] = 14,0%). El área bajo la curva ROC fue de 56,5% (IC95%: 45,6 a
67,4). La proporción de acuerdos positivos y negativos fue de 86,3% y 43,5%, respectivamente.
Conclusiones. La sensibilidad del diagnóstico presuntivo realizado por los TCS supera la de
los métodos de diagnóstico parasitológicos empleados habitualmente en las zonas endémicas, sin
embargo, su especificidad es mucho menor. A pesar de que este diagnóstico no es útil como
prueba de diagnóstico de la leishmaniasis cutánea o como criterio para proceder o no al tratamiento,
se demostró su utilidad como prueba de captación activa de casos en la comunidad.
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